Agua 1

Cuando llueve aquí me acuerdo de las calles mojadas de Lima cuando garuaba. Apenas se encharcaban los baches, me emocionaba y a veces saltaba en los charcos, a veces imaginaba que era una piscina o una “isla de agua” en un mar de cemento; a veces me imaginaba la evolución de los dinosaurios y hacía que salieran mis anfibios y celacantos de los mares por la primera vez, todo hecho de lego (era muy bueno yo con eso).

Siempre me ha gustado jugar en el agua. Un día, mi tayta llevó a la familia a la “Sanidad de las Fuerzas Policiales Armadas,” que era como un club para la gente activa en el ejército. Tenían una piscina y era la primera que yo había visto en mi vida. Tan pronto como pude, bajé las escaleras verdes y corrí a cambiarme la ropa en los cuartitos pequeños en el “sótano” donde habían baños, guardarropas, camerinos; y más al fondo, ahora que me acuerdo, había una serie de tuberías con las que por mucho tiempo últimamente he estado soñando. Me gustaba explorar, y buscar “lugares secretos” como este para cuando jugábamos a las escondidas.

Una vez cambiado en los shorts que me compró mi tío josé, lo primero que hice fue correr hacia la piscina y saltar adentro. Una vez sumergido, abrí los ojos para ver cómo se veían las cosas bajo el agua por primera vez. Todo era un turbio aguamarino y me emocionaba cuando veía a la otra gente zambullirse. Me imaginaba si verían así los peces bajo el agua… Miré hacia arriba y empecé a mover mi cuerpo hacia esa dirección, pero no me moví nada. Traté de nuevo, pero no tenía peso. No tenía peso, ni tampoco podía flotar.

Mi garganta empezó a ajustarse más y más con cada esfuerzo por salir a flote hasta que mi cuerpo empezó a cansarse y soltarse lentamente. Miré hacia arriba y podía ver el sol filtrándose por los pliegues del agua alborotada hasta llegar a mi cara y apaciblemente dejé de pelear por subir a la superficie. De pronto sentí el aire en mi cara y un aliento que me dolió tanto como me imagino le dolería a un recién nacido respirar por primera vez. Ocurrió que mi tayta se había dado cuenta que estaba sumergido y me jaló de los pelos de vuelta al piso… Mis ojos, garganta y pulmones ardían y mis labios sabían a metal frío y sangre. Una vez que me levanté, me fui a la “paterita” despacito y me puse a chapotear con el resto de los chibolos.

IMG_3620- ENCI

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